
SAN JAVIER, SANTA FE. En una jornada cargada de emotividad y devoción, la comunidad de San Javier recibió este domingo 3 de mayo a Osmar Romero y José Zacarías, los biciperegrinos que llevan adelante una travesía de 1.200 kilómetros desde la Basílica de Itatí hacia el Santuario de Luján.
La recepción oficial tuvo lugar durante la Santa Misa en el Santuario San Francisco Javier, presidida por el Padre José Luis Lovato, donde se vivieron momentos de profunda conexión espiritual y un gesto de generosidad que superó las expectativas iniciales.

El milagro de las dos imágenes: un regalo para San Javier y Colonia Francesa
Si bien el plan original de los ciclistas era entregar una sola imagen sagrada, el relato del Padre Lovato durante la misa reveló cómo la providencia cambió los planes. El párroco explicó que la necesidad de una comunidad vecina tocó el corazón de los peregrinos.

«Ya de por sí ellos me habían comentado que tenían la intención de dejar una imagen de Nuestra Señora de Itatí aquí en el santuario», comenzó explicando el Padre Lovato.
«Les compartía recién que esta mañana estuvimos en Colonia Francesa, en la capilla Nuestra Señora de Itatí, donde había una imagen que iba peregrinando por los hogares y que estaba un poco deteriorada».

Yo pensé: ¿por qué no dejarle la imagen a dicha capilla? Y cuando lo dije, enseguida me saltaron tanto Omar como José para decirme: ‘Padre, quédese tranquilo que vamos a dejar otra imagen para que recorra los hogares también de aquel lugar'».
De esta manera, los biciperegrinos no solo cumplieron con el Santuario, sino que aseguraron que la fe siga recorriendo las casas de la zona. Osmar Romero reafirmó este compromiso públicamente: «Nos comprometemos cuando Dios permita volver a hacer esta peregrinación… vamos a traer una imagen un poco más grande y vamos a celebrar misa con esa comunidad junto a usted. Entonces esa comunidad tiene una para misionar y queda una también en el santuario».

Testimonios de fe: «Acá está Jesús»
Para los protagonistas, el desafío físico de pedalear cientos de kilómetros bajo condiciones climáticas adversas queda en segundo plano frente a la recompensa espiritual. José Zacarías, quien realiza su primera experiencia de este tipo, describió la calidez del recibimiento local:
«Hoy San Javier nos abrió los brazos, el corazón… acá está Jesús. La presencia de Él se siente con todos los abrazos, con todos los saludos, con todo el apoyo que nos dieron. Es cansador, somos humanos, nos duelen las piernas, nos acalambramos, tenemos frío, pero no es nada. Nuestro corazón se va alimentado en cada lugar que pasamos».

Un camino de pruebas rumbo a Luján
Osmar destacó que, aunque el trayecto ha sido difícil, con vientos en contra y lluvias intensas desde su salida en Corrientes Capital, la motivación permanece intacta. «El camino va a estar lleno de pruebas».
«Siempre que hacemos la peregrinación, que esta es la cuarta vez, digo: ‘esta va a ser la última’, por lo cansado que uno termina, pero cuando llegás a Luján y recibís todas estas gracias, te da fuerzas para seguir».
Los peregrinos, que continuarán su ruta hacia Sauce Viejo, Arroyo Seco y Ramallo, tienen previsto arribar a la Basílica de Luján el próximo 7 de mayo por la tarde. El Padre Lovato cerró la jornada agradeciendo el «enorme gesto» y recordando que María es, ante todo, el camino que conduce a Jesús.
