La agencia de meteorología advierte que el mes de agosto ha sido en conjunto 1,5ºC más cálido que la media preindustrial de 1850-1900, las temperaturas globales de la superficie del mar han alcanzado máximos sin precedentes y el hielo marino antártico su mínimo histórico para esta época del año. Por su parte, la contaminación atmosférica ya causa 6,7 millones de muertes anuales.
«El colapso climático ha comenzado», lamentó por su parte el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.
«Nuestro clima está implosionando más rápido de lo que podemos enfrentar, con fenómenos meteorológicos extremos que afectan a todos los rincones del planeta», alertó en un comunicado, recordando que «los científicos llevan mucho tiempo advirtiendo de las consecuencias de nuestra dependencia de los combustibles fósiles».
Canículas, sequías, inundaciones e incendios azotaron durante ese verano boreal Asia, Europa y América del Norte, en proporciones dramáticas y a veces inéditas, con pérdidas de vidas humanas y grandes daños en las economías y el medioambiente.
El hemisferio sur, con récords de calor en pleno invierno austral, también se vio afectado.