
San Javier, Santa Fe. Hay historias que desafían a la ciencia y otras que, sencillamente, la obligan a reescribir sus límites. La de Amábila Iglesias pertenece a este segundo grupo.
Aquella niña que al nacer en 2019 pasó 30 minutos sin signos vitales, hoy no solo camina por los pasillos del Colegio San José N° 1121, sino que corre una carrera mucho más importante: la de la felicidad sin condiciones.

Un inicio marcado por la lucha
Lo que debía ser un nacimiento programado para agosto se transformó en una emergencia en mayo de 2019. Una crisis de presión arterial llevó a su madre, Flavia Acosta, a una cirugía de urgencia.
Amábila llegó al mundo con 36 semanas y dos kilos de peso, pero el verdadero desafío comenzó en la unidad de neonatología. Un neumotórax derivó en un paro cardiorrespiratorio que la mantuvo clínicamente muerta durante media hora.

Cualquier manual de medicina habría vaticinado un final distinto, pero el corazón de Amábila tenía otros planes.
El diagnóstico que no pudo con la voluntad
La falta de oxígeno dejó secuelas: Encefalopatía Crónica No Evolutiva (ECNE), parálisis cerebral y cuadriplejia espástica. Términos médicos que suenan a sentencia, pero que para la familia Iglesias-Acosta fueron el punto de partida de una misión de amor inquebrantable.
«Su sonrisa permanente se convirtió en el motor de toda la familia; es una historia que sigue sorprendiendo a propios y extraños.»

Hoy, Amábila es alumna de segundo grado. Su rutina es intensa, pero la afronta con una templanza que inspira. Entre San Javier, Gobernador Crespo y Rosario, la pequeña se somete a terapias de vanguardia como el Método Cuevas Medek Exercise, diseñado para «despertar» al cerebro y generar movimientos automáticos.
Cada pequeño avance —un paso más firme, un gesto nuevo, una palabra— es celebrado como una medalla olímpica por su red de apoyo.

Un equipo unido por un mismo latido
La recuperación de Amábila es el resultado de una maquinaria perfecta de profesionales y afectos. Una red interdisciplinaria de kinesiología, fonoaudiología, psicopedagogía y neurología trabaja en sincronía para que su evolución no se detenga.
Desde las manos de las licenciadas en San Javier y Gobernador Crespo hasta los especialistas en Rosario y Santa Fe, todos coinciden en algo: el espíritu de Amábila es inquebrantable.

El ánimo de vivir como bandera
Lo que hace impactante el presente de Amábila no son solo sus logros motores, sino la actitud de su familia. Lejos de la resignación, Flavia y Andrés han construido un entorno donde la adversidad se enfrenta con acción.
Han transformado el diagnóstico en un camino de aprendizaje, demostrando que cuando hay ganas de vivir, los pronósticos son solo papeles.
