En un importante operativo de control sanitario, la Guardia Rural “Los Pumas” de San Javier desarticuló una actividad de faena clandestina en un frigorífico que operaba sin las autorizaciones correspondientes.
El procedimiento culminó con el secuestro de 1.900 kilogramos de carne vacuna y la notificación judicial de dos hombres por violar las leyes de policía sanitaria animal.
El Operativo
Personal de la Sección Nº 14 de la Dirección General de Seguridad Rural, en conjunto con el Auditor Regional de A.S.S.A.L. (Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria), se presentó en un establecimiento de la ciudad de San Javier para realizar una inspección de rutina.
Al arribar al lugar, los agentes confirmaron que el matadero no contaba con la habilitación del SENASA, requisito fundamental para garantizar la inocuidad de los alimentos.
El Hallazgo
Durante la requisa del predio, los efectivos rurales se encontraron con una escena que evidenciaba una faena a gran escala fuera de toda norma legal:
6 animales vacunos enteros, ya eviscerados y colgados.
2 animales vacunos enteros con cuero, sin eviscerar.
7 medias reses conservadas en una cámara de frío.
9 cueros vacunos recientemente retirados.
El total del producto cárneo secuestrado ascendió a los 1.900 kilogramos, los cuales debieron ser desnaturalizados por las autoridades para evitar su comercialización y consumo, dado que representaban un riesgo potencial para la salud pública al no contar con controles bromatológicos.
Imputaciones y Detenciones
En el lugar se procedió a la identificación y aprehensión del responsable del frigorífico. Por orden del Fiscal interviniente, se notificó formalmente a dos sujetos mayores de edad por las siguientes figuras legales:
Infracción al Art. 206 del Código Penal Argentino: Referido a la violación de las leyes de policía sanitaria animal.
Infracción al Art. 61 de la Ley Provincial N° 13.774: Relacionado con faltas al Código de Convivencia.
Dato relevante: Entre los implicados se encuentra un empleado policial en trámite de retiro, quien desempeñaba funciones como encargado de la compra y venta de los animales en el establecimiento clausurado.
Además del producto cárneo, la Guardia Rural procedió al secuestro de los cueros y de todos los elementos utilizados para la faena ilegal. Las actuaciones quedaron a disposición de la justicia local.