Pese a la postergación por lluvias, la Comunidad Mocoví «De cara al cielo» encabezó una emotiva ceremonia de agradecimiento y concientización ambiental con una masiva concurrencia en la ciudad. Fotos y video
SAN JAVIER. – Este domingo 2 de agosto, la comunidad de San Javier vivió una jornada de profunda conexión espiritual y cultural en el marco de la celebración a la Pachamama o Madre Tierra. Aunque las inclemencias climáticas del sábado 1° obligaron a posponer el inicio del festejo, el sol acompañó pasadas las 15 horas a los cientos de vecinos y visitantes de la región que se congregaron para renovar este ritual milenario.
La ceremonia contó con los tradicionales ritos de las comunidades originarias: el encendido del fuego sagrado, el saludo a los cuatro vientos, la entrega respetuosa de alimentos y bebidas a la tierra a través de los cuencos ceremoniales, y un emotivo brindis colectivo que selló la fraternidad entre los asistentes.
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Resistencia y preservación de la casa común
Durante el encuentro, las referentes de la comunidad tomaron la palabra para dar la bienvenida y remarcar el significado profundo de esta tradición. Mariana Lanche abrió el ritual recordando la resiliencia comunitaria: «Ayer no pudimos comenzar el mes como siempre, pero lo celebramos hoy. Esta es una ceremonia tan importante para nuestros pueblos originarios, un símbolo de resistencia para los territorios ancestrales», afirmó ante el público.
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Por su parte, Angela Lanche, Cacica de la Comunidad Mocoví «De cara al cielo», brindó un emotivo discurso cargado de agradecimiento, reflexión ambiental y unidad social. Además de invitar a ofrecer con respeto y pedir perdón a la tierra por los siglos de maltrato, la líder espiritual hizo un llamado a la acción colectiva frente a los desafíos climáticos actuales.
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«Se vienen tiempos difíciles para todos, tanto para quienes viven en el centro como en los barrios. Todo depende de la naturaleza y también de nosotros: colaboremos en no tirar basura en los zanjones y cuidemos la Madre Tierra. Así como cuidamos nuestras casas, cuidemos la casa de todos, que es San Javier y todo nuestro territorio», enfatizó Lanche.
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La Cacica concluyó visiblemente emocionada, destacando cómo este ritual logra unir a la comunidad por encima de las diferencias: «Todos tenemos opiniones distintas, pero en este momento el sol nos cobija y nos hermana como seres vivos».
El acto culminó entre aplausos, risas y fervientes vítores a la Pachamama, a la ciudad de San Javier y al pueblo Mocoví, consolidando un año más un espacio indispensable de identidad, espiritualidad y respeto por el entorno natural.
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